miércoles, 11 de noviembre de 2009

¿Hay alguien ahí?

Ayer tuve que dar una clase en Elluminate en mi curso de CTEV. Digo tuve, porque así lo viví cuando recibí la noticia. Primero pensé en una larga lista de excusas: a esa hora estoy ocupada, no tengo micrófono... En realidad, me gustan los desafíos. Me gustan esas oportunidades en las que me veo obligada a hacer lo que no me resulta fácil. (Quiero aclarar que no me obligaron, tenía la opción de decir que no.)

A pesar de habitarla en forma permanente, en algunas situaciones la virtualidad me resulta una rareza. Ancha y ajena. Los entornos virtuales, como cualquier habitat, nos ofrece territorios que no hemos explorado. Y su exploración nos devuelve información sobre quienes somos.

Lo que más me perturbó fue el silencio. Ese silencio que se escuchaba cuando hacía una pausa. Silencio total. Silencio digital. Intenté focalizar en el chat. Me dije que ahí estaban las palabras. Que era mentira que había silencio, lo que no había era ruido. Pero continuaba escuchando el silencio. Difícil.

Tal vez sea porque enseño a hablar que necesite el sonido de la voz de los otros. Tal vez sea sólo falta de competencia digital. Es evidente que no tengo que dar por sentado que pueda manejar los mismos signos en cualquier situación.

Probablemente cuando escuche la grabación, mi voz suene segura y tranquila. Puedo sonar segura aún cuando no tengo la menor idea de lo que estoy diciendo. (No voy a entrar en detalles sobre esta habilidad, la cual me resultó particularmente beneficiosa en el secundario.) Por eso estoy escribiendo ahora, porque seguramente con mi voz logré tapar mis inseguridades.

¿Están ahi? Sí, escriben en el chat. Sí, están votando. Sí, están escribiendo en la pantalla. (Mis compañeros colaboraron mucho.)







¿Qué están pensando? ¿Participan sólo por compañerismo? ¿Se están aburriendo? ¿Están chateando en el messenger mientras hablo? ¿Estarán cenando? ¿O hablando por teléfono?  ¿O le estarán diciendo a su hijo: no me interrumpas que quiero escuchar? Imposible saberlo.

Esa ausencia de información, ese silencio, es parte de la interacción en la virtualidad. Pero nunca había sentido el silencio con una presencia tan fuerte.

Estoy acostumbrada a manejar el silencio asincrónico. Y como parte de la audiencia, nunca me sentí inactiva en una conferencia virtual. La sincronía y el rol de moderadora fue una nueva situación en un territorio que conocía, pero desde otro ángulo. Espero tener la oportunidad de continuar la exploración.
 

Foto: Is there anybody out there? by Giorgio Violino

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