sábado, 22 de mayo de 2010

¿Individual?

Este es un trabajo individual, dije de forma inesperada, pero a propósito.

Estaba hablando con mis grupos fans de la división del trabajo. Tratando de involucrarlos en un trabajo colaborativo. C-o-l-a-b-o-r-a-t-i-v-o.. Pero se mantenían pegados a aquella noción de grupo. Matar al grupo, pensé. Individual, dije en voz alta.

¿Me he convertido en un tardío agente de neoliberalismo?, temí.

Pronto, los rastros de la colaboración empezaron a aparecer.

Trabajo con las palabras. Enseño una lengua extranjera. Incluso extranjera para mí. Sé que las palabras a veces no son de fiar. Sé que pueden significar lo que no significan. ¿Por qué iba a importar haber dicho individual cuando quería decir  colaborativo? Simplemente funcionó.

Estaba tratando de iniciar una experiencia de aprendizaje. No sé si el aprendizaje es social o no. Sé que es una experiencia. Como tal, ¿es explicable? Bueno, al menos es vivible.

Esto es lo que estamos viviendo:






Estamos leyendo 2001: A space Odyssey y después de la primera y académicamente correcta producción de los alumnos, decidí hacer un cambio. Les dije que se convertirían en expertos. Seleccioné cuatro temas muy amplios relacionados con el libro y los invité a zambullirse en el universo (wiki incluido).

Salté también. No mantuve mis seguros pies docentes pegados al planeta tierra.

  • Dos clases están trabajando juntas. La misma escuela. Diferentes edades. El mismo nivel de lengua. Ninguna clase presencial con los dos grupos juntos, sólo el wiki. (Todavía weak wiki.) 
  • No sé nada sobre los temas que están investigando.(Bueno, soy mucho más vieja que mis alumnos. A veces eso es una ventaja.) 
  • Estoy trabajando sin un plan. Si, sin planificación. Improviso. Constantemente. Emocionante, ¿no? Está funcionando. Es más, creo que funciona porque no tengo un plan. Como lo único que tengo es la experiencia pura, observo. Constantemente. Y pruebo. Ensayo y error. Y paciencia. Mucha. 
  • No los estoy calificando. Están trabajando "gratis". Son estudiantes de secundaria. En el secundario no hay nada más importante que la nota. (Bueno, algunos no están trabajando mucho, lo reconozco. Pero no estarían trabajando, incluso si les pusiera una nota.) No hay números, pero sí evaluación. La mía y la de ellos.

        No sé cuál será el resultado. Sé que para algunos de mis alumnos será significativo.

        Como docente, ese observador/hacedor que está dentro del cuadro,  disfruto mi experiencia de aprendizaje. Individual, hasta ahora. Socializada, después de hacer clic en publicar. También disfruto como testigo de la experiencia de aprendizaje de mis alumnos. ¿Individual? ¿Social? Personal. Sí, personal. Y compartida. Y distribuida.

        Post original en inglés.

        sábado, 8 de mayo de 2010

        Stephen Downes

        Cuando asisto a una conferencia o a una clase siempre somos  dos. Una es buena alumna, se sienta en la fila de adelante, toma notas y escucha con atención. La otra se sienta en el fondo, se dispersa, sigue la línea de sus propios pensamientos, hace dibujitos, discute internamente con el que está en el escenario y molesta a la buena alumna que está en la fila de adelante. 

        Llevé a esas dos a la conferencia de Stephen Downes ayer a la mañana. 

        La primera fue relajada, sabía que entretenerla era responsabilidad del conferencista. 

        La segunda, se preparó como para una primera cita largamente planeada. Y, como era de esperar, comenzó a formularse preguntas desde temprano. ¿Será un gurú que no registra nada más allá de su propio entorno? ¿Hablará sólo acerca de lo que ya leí/escuché? Más algunas otras que continuaban siendo preguntas desde la charla de Downes en la UNR.

        A la buena alumna la despedí de inmediato. Esto no es para vos, le dije. Aprendizaje personalizado. Pasar el apredizaje por el cuerpo, agregan mis genes latinos. El dueño del micrófono me da permiso, no como mis viejas profesoras.

        Y así fue que me quedé conmigo misma escuchando a Downes.


        Su discurso, una continua digresión centrada (1), me permitió vagar por mis pensamientos y volver sin perder el hilo (tal vez reutilizando la misma estrategia que él usa para volver siempre al centro.) Las palabras de Downes estimularon el vagabundeo mental, también contribuyeron las notas y los twits de Claudia Ceraso, los comentarios de Silvia Andreoli (ambas sentadas a mi lado) y los twits de Diego Leal (sentado, tal vez, al lado de la Chica de Ipanema).

        Dejó de importar si ya había leído lo que decía Downes. La experiencia de escucharlo en vivo era absolutamente nueva. Se trataba de eso.(2)

        Downes no es un gurú. No sabe todas las respuestas. No simula saberlas. Pero intenta encontrarlas. Para esto, (por lo menos eso es lo que vi) comienza a buscar entre sus vivencias. Al ser alguien que interactúa de un modo muy activo no sólo con las personas, sino también con el espacio, le resulta fácil (aparentemente) encontrar respuestas teóricas a partir de experiencias. Downes no sólo habla sobre conectivismo.


        Tal vez debería ejercitarme más. Volví a casa con muchas más preguntas. No sólo más en cantidad, sino mucho más complejas.

        Sus palabras de ayer están aquí. Mis preguntas se convertirán en posts (espero) con o sin respuestas. Lo demás, como toda experiencia, es intransferible. 


        (1) En las notas
        (2) Slide 19

        Photo credit: Silvia Andreoli.

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