jueves, 15 de abril de 2010

Al rincón!

El sociólogo urbano Ray Oldenburg desarrolló el concepto de tercer lugar para referirse a aquellos espacios públicos que sirven como lugares de encuentro voluntarios y placenteros más allá de la casa y del trabajo. Konrad Glogowsky tomó este concepto para caracterizar a los blogs también como un tercer espacio. Espacios que los alumnos reconocen como propios y no como una mera extensión del aula. Un lugar donde se sienten libres para interactuar y escribir.

Con Carla Raguseo, tomamos esta idea en el 2008 como disparador de una charla sobre blogs en Rosario. Creo que continúa siendo una noción poderosa. Porque más allá de cualquier objetivo circunstancial o curricular, es la apropiación de un blog como territorio por fuera de la clase  lo que lo puede convertir en un entorno personal de aprendizaje.

¿Por qué hoy, 2010, vuelvo sobre esto?

Comencé este año a trabajar en un colegio en el que abundan las computadoras. Pensé que no me iban a mandar al rincón. Pero me equivoqué. Me mandaron a un rincón virtual: el campus.

"¿Puedo trabajar con blogs con mi grupo de 2º año?", pregunté descontando el go ahead.

"Sólo en el campus virtual," fue la respuesta inesperada, "hay una aplicación que se llama Trabajos Prácticos. Es parecida a un blog."

Dudé. Y con razón.

Hoy usé Trabajos Prácticos para un writing. Es lo menos parecido a un blog que he visto en mi vida. Suelo transformar los objetos, darles una utilidad para los que no fueron creados. Les aseguro que tengo mucha práctica en esto. Pero no puedo transformar Trabajos Prácticos en un blog.

Tampoco puedo transformar un campus en un tercer lugar.



De todos modos, no necesito ni del permiso institucional, ni de la tecnología, para que la magia aparezca. No siempre lo logro, claro.

Y, además, alguna vez me podrían hacer el camino más fácil. ¿no?

Era a la plaza a donde quería ir. 
Y quería llevar a mis alumnos conmigo.

Photo credit



1 comentario:

  1. Miss Sellart, si hoy estuviera en uno de mis días de desazón, bajoneado digamos, le diría que hace falta un recambio generacional en las escuelas, empezando por los directivos, para que cosas sucedan.

    Pero bueno, hoy estoy esperanzado, así que le digo: adelante. La inteligencia y la creatividad vencen a la estupidez.

    Todo sea por los pibes, ¿no?

    Un beso Gabriela!!

    Enrique

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