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miércoles, 9 de marzo de 2011

Malabares geométricos

Éste es, sin dudas, un año de desafíos. Escribí sobre mis dificultades para evaluar un proyecto 2.0 en un post anterior; ahora quiero referirme al desafío que implica organizar un entorno virtual de aprendizaje para el mismo proyecto.


El aula virtual de mis alumnos se encuentra dentro de un CMS, el desafío es transformar esa red vertical en una red horizontal. Es obvio que no puedo transformar un CMS. Pero sí puedo incrustar porciones de la web social dentro del campus. En el diseño inicial del homepage de mis grupos he intentado llevar al entorno virtual de mis clases algunos elementos que pueden favorecer el aprendizaje distribuido.




Intentos de expansión del aula:



(Actualizaré esta lista a medida que agregue otros contenidos y posts sobre los mismos)


lunes, 28 de febrero de 2011

Midiendo lo inmedible

Este año comenzaremos en mi escuela a trabajar con una computadora por alumno y la propuesta institucional es centrarnos en un enfoque 2.0.


Como docente no tengo mucha experiencia en en este tipo de enfoque. Durante los últimos cuatro años sólo he experimentado con algunas actividades que estimulaban a mis alumnos a vincularse con los contenidos de un modo dinámico, a relacionarse con el afuera de la clase, a contribuir con sus saberes y sus preguntas. Esas actividades que pretendían modelar mi propia experiencia como aprendiz tenían, por supuesto, un soporte tecnológico. Pero eran escasas. Eran sólo las que mis condiciones de trabajo no lograban impedir del todo.


No tengo mucha experiencia como docente 2.0, pero tengo mucha como aprendiz 2.0. El relato de ese aprendizaje está relativamente ordenado en este blog y en Reveal Ties; y diseminado en miles de tweets y comentarios que escribí en muchos edublogs y discusiones en Facebook y en tantas redes sociales que ya ni me acuerdo cuales son.


Muchos de esos relatos tienen que ver con los desafíos a los que me he enfrentado. Pero hay uno que ahora me preocupa especialmente. ¿Cómo evaluar?


Cuando se trataba sólo de algunas actividades 2.0 lo iba resolviendo con relativa eficacia. Creo que nunca hice el relato de mis dificultades con la evaluación. Escribo a continuación una breve síntesis.


Primero comencé con rúbricas, las usé durante mucho tiempo. Pero tenían una limitación. Por más que me esforzara en incluir el proceso, lo que evaluaba en realidad era el resultado. Es que las rúbricas sirven para eso, evaluar resultados; es imposible torcerlas. Tenían una ventaja: las matemáticas funcionaban. Siempre quedaba claro cuál era el número entre el 1 y el 10, ese que llamamos nota y está condenada a morir en el boletín.


Algunas veces (muchas) logré engañar a mis alumnos y los hice trabajar gratis. Les daba, por supuesto, mucho feedback oral y escrito. Pero nada de número. Esto también tenía una falla. La nota numérica que inevitablemente el alumno recibía al final del trimestre no reflejaba esas experiencias de aprendizaje que eran justamente en lo que yo centraba la organización de mis clases.


A fin del año pasado inventé un método centrado en el proceso, una evaluación dinámica. (No lo explico en detalle porque es muy complicado y no aportaría demasiado.) Esa forma de evaluar es casi perfecta, excepto por un detalle: la institución escolar. Como todos sabemos la escuela está empeñada en usar una ciencia exacta para medir el aprendizaje. Y me ocurrió que la nota final de varios de mis alumnos era 12 o 14, cuando la nota máxima sólo puede ser 10.


¿Por qué ocurrió esto? Es muy sencillo, creo. El aprendizaje 2.0 no tiene techo. Cuando como docente limito al alumno al libro, lo máximo que puede aprender es lo que está en el libro. Cuando el único conocimiento apropiable es el del docente, éste es el techo. Cuando formulo preguntas que tienen una respuesta acertada, limito la posibilidad de que se formulen nuevas preguntas. Si abrimos el juego, si a los alumnos les dejamos canales abiertos para que las conexiones fluyan, el aprendizaje también fluye. Se expande. No hay techo.


¿Cómo evaluamos sin techo? Si el enfoque es 2.0, no le podemos poner límite al aprendizaje posible, ni al deseable; ¿lo comprimiremos en una escala del 1 al 10? Y si lo hiciéramos, ¿qué representaría ese número? ¿Es posible evaluar el aprendizaje expandido? ¿Se puede evaluar sin medir? ¿Es posible medir lo inmedible?


Creo que este será mi mayor desafío durante el año escolar que está por comenzar. Espero que el desafío, tal como los anteriores, se convierta en una experiencia de aprendizaje. La gran diferencia con respecto a otros años es que ya no se trata de un proyecto personal a contramano institucional. Por primera vez (para mí) habrá muchos en el mismo espacio físico formulándose esas y más preguntas.




Foto en Flickr. Not so far away.
Algunos artículos sobre evaluacíon en entornos 2.0.





domingo, 7 de noviembre de 2010

El alumno en el centro

Hace varios años que venimos repitiendo (casi como loros) que la educación 2.0* se centra en el alumno. Antes el centro era el docente, se dice.

Suele tomarse esto como una consecuencia inevitable de la virtualidad. No lo es. Es más, aún en el caso de que nuestras vidas continuaran siendo sólo analógicas, la educación también podría estar centrada en el alumno.

Pero no hay vuelta atrás, volvamos a lo digital.

En mi rol de alumna, he tenido la experiencia de cursos de capacitación virtuales en los que este axioma se repetía hasta el cansancio y, sin embargo, el curso mismo estaba estandarizado, los tutores limitaban el contenido y moderaban la participación. Todo encerrado bajo llave en un LMS.

Desde mi rol de docente, me he chocado con los límites que me impone lo escolar. Si la educación está centrada en el alumno, pero el objetivo es que al final del curso ese alumno pueda aprobar un examen estandarizado, o abarcar los contenidos de un programa que es común a todo un grupo, ¿hasta dónde me cubre el paraguas institucional cuando como docente corro el eje y lo ubico en el alumno? Además, si la educación está centrada en el alumno, pero se aprueba con 6 y la calificación máxima es 10, ¿con respecto a qué califico? ¿Qué tomo como parámetro?

¿Qué herramientas me da la institución escolar para que yo como docente centre la educación en el alumno?



¿Qué ocurre cuando se cambia el centro? ¿Acaso no cambia todo? ¿Cuánto y qué están dispuestas a cambiar las instituciones educativas?

De todos modos, no creo que el foco deba estar en el alumno, pero eso es tema de otro post.

*e-learning, educación digital, escuela 2.0 (o como quieran nombrarlo)


Update: esa sintonía que nos aglutina en este espacio virtual tan amplio hizo que después de publicar este post entrara a Facebook y viera este video posteado por Daniel Krichman.
Photo Credit: Zachstern






martes, 27 de abril de 2010

Help

Con algo de ayuda (bueno, bastante ayuda) logré que la negativa a que mis alumnos bloguearan en un blog, se convirtiera en la posibildad de justificar por qué mis alumnos usarían un blog para bloguear y no el campus.

Estoy escribiendo un borrador de la justificación, y necesito aún más ayuda. 

Sugerencias y críticas serán eterna y públicamente agradecidas.


Tengo muchas ganas de que me digan que sí. 

Update: Hoy envié el documento. (30/04/2010) Gracias!




Photo credit

jueves, 15 de abril de 2010

Al rincón!

El sociólogo urbano Ray Oldenburg desarrolló el concepto de tercer lugar para referirse a aquellos espacios públicos que sirven como lugares de encuentro voluntarios y placenteros más allá de la casa y del trabajo. Konrad Glogowsky tomó este concepto para caracterizar a los blogs también como un tercer espacio. Espacios que los alumnos reconocen como propios y no como una mera extensión del aula. Un lugar donde se sienten libres para interactuar y escribir.

Con Carla Raguseo, tomamos esta idea en el 2008 como disparador de una charla sobre blogs en Rosario. Creo que continúa siendo una noción poderosa. Porque más allá de cualquier objetivo circunstancial o curricular, es la apropiación de un blog como territorio por fuera de la clase  lo que lo puede convertir en un entorno personal de aprendizaje.

¿Por qué hoy, 2010, vuelvo sobre esto?

Comencé este año a trabajar en un colegio en el que abundan las computadoras. Pensé que no me iban a mandar al rincón. Pero me equivoqué. Me mandaron a un rincón virtual: el campus.

"¿Puedo trabajar con blogs con mi grupo de 2º año?", pregunté descontando el go ahead.

"Sólo en el campus virtual," fue la respuesta inesperada, "hay una aplicación que se llama Trabajos Prácticos. Es parecida a un blog."

Dudé. Y con razón.

Hoy usé Trabajos Prácticos para un writing. Es lo menos parecido a un blog que he visto en mi vida. Suelo transformar los objetos, darles una utilidad para los que no fueron creados. Les aseguro que tengo mucha práctica en esto. Pero no puedo transformar Trabajos Prácticos en un blog.

Tampoco puedo transformar un campus en un tercer lugar.



De todos modos, no necesito ni del permiso institucional, ni de la tecnología, para que la magia aparezca. No siempre lo logro, claro.

Y, además, alguna vez me podrían hacer el camino más fácil. ¿no?

Era a la plaza a donde quería ir. 
Y quería llevar a mis alumnos conmigo.

Photo credit



lunes, 2 de junio de 2008

En el rincón


Pasó bastante tiempo desde mi último post, les contaba allí que en la escuela me habían concedido el honor de usar el laboratorio de computación. Decía, también, que no sabía con qué me iba a encontrar. Bueno, me encontré con una sorpresa: tenía que compartir el laboratorio con la clase de computación. No era "el laboratorio" lo que me habilitaban, sino un rinconcito, dos días al mes.

Hoy era uno de esos dos días de acceso al rincón, decidí no ir. La convivencia no es fácil, sobre todo cuando uno sólo es el dueño del territorio.

No todo es pena...

Más tarde, ya en casa, tuve una estimulante charla en googletalk con Stephie, una alumna del año pasado. Stephie comenzó desde el blog una campaña para salvar a las ballenas, está organizando una wiki y me pidió ayuda.

Sin haberle pedido permiso, transcribo una parte de la charla:

Stephie: thanks
the project is going really well
i'm very happy
4:19 PM me: yes, you should be happy and proud too
Stephie: yes, I'm happy
i didn't think a lot of people wolud help me
*would
4:20 PM me: that's the power of networking
Stephie: making the blog was a great idea
i met nadine, norma, meghna and i'm still meeting new people
4:21 PM me: and you'll meet a lot more


Stephie descubrió, desde este rincón del mundo, que es capaz de convocar. Está teniendo su experiencia en red, experiencia de trabajo colaborativo con sus "amigas" virtuales, fuera del ámbito institucional.


Tal vez para mi próximo turno, dentro de un mes, decida ocupar una vez más mi lugar en el rincón... No me gustaría no volver y que entre mis alumnos de este año se encontrara alguna Stephie todavía escondida...







Foto: Uploaded on May 18, 2006 by jessicaweiser

martes, 8 de abril de 2008

Poner en Juego

Unos días atrás escuché una conferencia de Mariano Palamidessi (el link al audio dentro de este artículo) Son sólo 20' de audio, es una lástima que el resto de la conferencia -la respuesta a las preguntas de los docentes- no haya sido subida. De todos modos, aunque breve, es interesante escuchar cuál debería ser, según su punto de vista, el rol del estado con respecto a la incorporación de nuevas tecnologías.

Uno de los últimos puntos que trata es el caso de los docentes que se han capacitado, pero no tienen acceso a la tecnología dentro de los puestos de trabajo.
Esa soy yo, pensé. Capacidad aprendida que no se pone en juego, se erosiona, dice Palamidessi.

Tal vez haya llegado para mí, el momento de poner en juego lo que aprendí y lo que seguiré aprendiendo. El momento de interactuar con la tecnología dentro dentro de la escuela.


Ayer me entregaron el cronograma para que use el laboratorio de computación en la escuela. Dos clases por mes. Comienzo el 22. No es mucho, pero es un gran avance. Sobre todo, porque implica el reconocimiento institucional de que las CPUs y las pantallas encerradas en el último piso del colegio pueden ser algo más que el objeto de estudio de una materia.


Con qué me voy a encontrar es otro tema. No sé si ir mañana a explorar, o esperar un poco más y seguir ilusionada.







No me voy a encontrar con esto.












Pero tampoco con esto.








Estoy contenta, sea cual sea el estado de las computadoras.
Es el resultado de un año lucha, lucha solitaria, pero persistente, con una estrategia basada en el trabajo y la capacitación.

photo 1
photo 2

martes, 25 de marzo de 2008

Alumnos o Exploradores

ó Aprobar o Aprender
ó De la Dependencia a la Autonomía

Este año todos mis alumnos van a escribir sus writings en una wiki. Estuve bastante ocupada organizando las páginas, diseñando templates, escribiendo rúbricas. Sigo sin tener acceso a computadoras en la escuela, esto complica lo que podría ser simple.

Mis alumnos nunca editaron una wiki, es más: no sabían qué era una wiki. Tienen una leve idea de lo que es wikipedia. En realidad lo que saben es que es una enciclopedia en la que pueden encontrar todo; pero cómo se construye, nunca se lo preguntaron.

Hablar sobre una wiki con el sólo apoyo visual de mis gestos y el pizarrón (ese con tizas) es bastante complicado e insuficiente. Los emails solían hasta ahora apoyar estas tareas. Este año gmail decidió que mis emails a mis alumnos eran spam y los bloqueaba. Tuve que abrir grupos. Claro, esto implicó más explicaciones, ya que tampoco sabían qué era un google group. A pesar de las páginas wiki para cada grupo y de los google groups y de los tutoriales (qué palabra fea!), tuve también que responder a consultas individuales via email (todavía no logré que usen el google group para esto). Esto implica tiempo y desgaste.

Dos preguntas surgen de esta situación:



¿Por qué tengo que enseñar yo, que soy profesora de inglés, qué es y cómo editar una wiki? No necesito enseñar a mis alumnos cómo editar un documento de MS Office; saben cómo hacerlo, lo aprenden en la escuela. ¿Por qué? No puedo cambiar esto.
¿Por qué nuestros alumnos necesitan asistencia permanente? ¿Los acostumbramos desde el primario? Subrayen, escriban con color. ¿Continuamos alimentando su dependencia en el secundario? Creo que sí. Les decimos qué, cómo y dónde, después chequeamos "el recuerdo" de contenidos previsibles que van a ser olvidados a los cinco minutos de finalizar la evaluación. Nuestros alumnos aprenden a aprobar la materia, y para lograrlo hay que seguir las instrucciones del docente. Esto sí me compete, de esto sí soy responsable. Modificar el "¿qué tengo que hacer para aprobar?" lleva tiempo, pero también sé que es posible. No creo que la tecnología sea imprescindible para lograrlo, mucho menos que lo logre por sí misma. Sin embargo, la tecnología puede colaborar.

En algún momento les diré a mis wiki-alumnos que su página personal es efectivamente personal y que pueden editarla como quieran. ¿Tomarán decisiones autónomas? ¿O seguirán esperando instrucciones precisas? ¿Cuando llegará el momento de decirles eso? Tengo planeados otros trabajos en los que tendrán que explorar sin asistencia permanente. ¿Pasaré horas escribiendo en las discussion pages y en los google groups o respondiendo emails personales? ¿Usarán la wiki sólo como la herramienta para editar y entregar "la tarea"? ¿O la usarán como una herramienta para organizar su aprendizaje?

Preguntas. Preguntas. Preguntas. Tengo que tener paciencia. No atropellarlos. No empujarlos. Darles tiempo para descubrir.



Foto: Uploaded on November 5, 2006 by jprdgz




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