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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Primeras Clases


Mi año 1:1 está finalizando. No escribo aquí desde julio y todavía no pude sentarme a mirar hacia atrás con cierta perspectiva; sin embargo estuve pensando en el comienzo del año. Del próximo año.

¿Qué hacemos habitualmente en las primeras clases? ¿Qué cambia cuando tenemos conexión todo el tiempo en el aula?

Esta presentación es, en realidad, un post. Lo escribí pensando en mis compañeros que el año próximo comenzarán con el programa 1:1.


domingo, 31 de julio de 2011

Google Docs compartidos

Google docs fue parte de los cursos de capacitación para docentes que íbamos a trabajar con el 1:1 en mi escuela. Debido a que para abrir una cuenta en google el requisito es tener edad para firmar un contrato legal, no podía pedirle a mis alumnos de 12 años que crearan un usuario. Por lo tanto, al comenzar el año, creaba yo los docs y los publicaba otorgando permiso para editar a cualquiera que tuviera el link. Esta práctica tenía algunas desventajas:

  • Era frecuente que alguien borrara lo que otros habían editado, las ediciones eran anónimas.
  • Todas las producciones eran públicas, lo cual no era necesario.
  • Los alumnos se estaban perdiendo la posibilidad de aprendizajes que podían servir para su formación como ciudadanos digitales.

No suelo insistir con lo que no funciona. Abrí una cuenta en google para que la compartiéramos entre todos. Esto provocó un nuevo escenario que resolvió algunos problemas y multiplicó las posibilidades en la adquisición de nuevas competencias.

  • No sé por qué razón, la frecuencia del vandalismo cayó vertiginosamente. La cuenta es compartida, por lo tanto las ediciones siguen siendo anónimas. Sin embargo, pareciera que el hecho de tener que loguearse desalienta el vandalismo.
  • Es un espacio privado. Mis correcciones, los errores, las notas -sobre todo tratándose de niños de 12 años- es mejor que no sean públicas.
  • Ahora son ellos los que crean documentos, desde el inicio mismo tienen la responsabilidad del trabajo. Hasta este momento sólo he insistido con la edición del título, pero ya tendré que acostumbralos a organizarlos.
  • A mí me resulta muy práctico. (Auto) comparto con mi cuenta personal algunas carpetas y muevo ahí los documentos que tengo que corregir. Por ahora lo hago yo, en poco tiempo espero que aprendan a hacerlo ellos.
  • Los cambios recientes en los comentarios, transforman a los google docs en una herramienta ideal para corregir trabajos escritos.

Admito que el comienzo no fue fácil. He escuchado muchas veces que los alumnos no tienen problemas con las herramientas, pero no es así. Por un lado, 36 niños de 12 años compartiendo una cuenta pueden causar mucho caos. Pero, además, es necesario dedicar un momento (en realidad, varios) de la clase a las dificultades instrumentales que sí tienen nuestros alumnos digitales. Cuestiones tan elementales como escribir un título o agregar un doc a una carpeta, otras más sofisticadas (?!) como compartir o publicar, upload o download no vienen por default entre las competencias de los nativos.


Sí, mucha paciencia para:

  1. Evitar decirme a cada rato, pero yo sólo enseño inglés. (No enseño tecnología).
  2. Respetar los tiempos de cada alumno (tan dispares). 
  3. Diseñar estrategias coaching entre pares (a contramano del individualismo). 
  4. Escribir tutoriales (tan aburrido). 
  5. Pautar dejando espacio para la iniciativa individual y la creatividad (difícil equilibrio).



domingo, 27 de marzo de 2011

Sólo un diario

La web 2.0 es compleja. Esto se percibe muchas veces como disrupción y caos. Cuando diseñé mi curso de primer año, intenté incluir esa complejidad y también algunas estrategias para que la disrupción y el caos no entorpecieran sino más bien potenciaran el aprendizaje. La web misma nos da muchas herramientas para que los usuarios la organicemos. En este caso, y al tratarse de alumnos de 12 años, pensé que necesitaban algún tipo de ancla algo más tradicional; por eso también incluí una especie de diario de clase.

Imaginé un diario colectivo, en el cual por turnos completen lo que trabajamos en la clase. Esto le dará, creo, cierto orden a las disrupciones y  simplificará la complejidad. También pienso que la actividad puede aportar a fortalecer esa noción de que un producto colaborativo se construye con aportes individuales. Y que estos aportes son fundamentales y uno -como individuo y como parte de un colectivo- debe hacerse cargo y contribuir con responsabilidad a esa construcción.




Había planeado completar el diario junto con mis alumnos al final de cada clase durante las primeras semanas, y recién después pasarles a ellos la posta. Pero todavía no lo hice y ni siquiera se los mostré. Sin embargo, la semana pasada encontré con sorpresa que uno de ellos había completado el primer día de clase.

Como no accedo a las stats del campus virtual, no tengo idea de cuál es el recorrido de mis alumnos por su homepage. Ahora sé que por lo menos uno (y tal vez más) estuvo explorando. Y no sólo eso, encontró algo que le pareció una propuesta y adoptó una actitud de usuario activo. 

¿Por qué creo que esto es importante? Por un lado, pude verificar que el diseño del homepage hacía efectiva la invitación a explorar. Pero además, mi propia torpeza (no mostrarles la actividad, no completar el formulario) no fue una barrera para que alguien iniciara una acción. Y esto es justamente lo que dejamos de ser como docentes cuando nuestro enfoque es 2.0. Dejamos de establecer un techo para las posibilidades de aprendizaje.

Fotos
Diary - September 1957- Crowcombe Al
Dear Diary- ayomide

lunes, 28 de febrero de 2011

Midiendo lo inmedible

Este año comenzaremos en mi escuela a trabajar con una computadora por alumno y la propuesta institucional es centrarnos en un enfoque 2.0.


Como docente no tengo mucha experiencia en en este tipo de enfoque. Durante los últimos cuatro años sólo he experimentado con algunas actividades que estimulaban a mis alumnos a vincularse con los contenidos de un modo dinámico, a relacionarse con el afuera de la clase, a contribuir con sus saberes y sus preguntas. Esas actividades que pretendían modelar mi propia experiencia como aprendiz tenían, por supuesto, un soporte tecnológico. Pero eran escasas. Eran sólo las que mis condiciones de trabajo no lograban impedir del todo.


No tengo mucha experiencia como docente 2.0, pero tengo mucha como aprendiz 2.0. El relato de ese aprendizaje está relativamente ordenado en este blog y en Reveal Ties; y diseminado en miles de tweets y comentarios que escribí en muchos edublogs y discusiones en Facebook y en tantas redes sociales que ya ni me acuerdo cuales son.


Muchos de esos relatos tienen que ver con los desafíos a los que me he enfrentado. Pero hay uno que ahora me preocupa especialmente. ¿Cómo evaluar?


Cuando se trataba sólo de algunas actividades 2.0 lo iba resolviendo con relativa eficacia. Creo que nunca hice el relato de mis dificultades con la evaluación. Escribo a continuación una breve síntesis.


Primero comencé con rúbricas, las usé durante mucho tiempo. Pero tenían una limitación. Por más que me esforzara en incluir el proceso, lo que evaluaba en realidad era el resultado. Es que las rúbricas sirven para eso, evaluar resultados; es imposible torcerlas. Tenían una ventaja: las matemáticas funcionaban. Siempre quedaba claro cuál era el número entre el 1 y el 10, ese que llamamos nota y está condenada a morir en el boletín.


Algunas veces (muchas) logré engañar a mis alumnos y los hice trabajar gratis. Les daba, por supuesto, mucho feedback oral y escrito. Pero nada de número. Esto también tenía una falla. La nota numérica que inevitablemente el alumno recibía al final del trimestre no reflejaba esas experiencias de aprendizaje que eran justamente en lo que yo centraba la organización de mis clases.


A fin del año pasado inventé un método centrado en el proceso, una evaluación dinámica. (No lo explico en detalle porque es muy complicado y no aportaría demasiado.) Esa forma de evaluar es casi perfecta, excepto por un detalle: la institución escolar. Como todos sabemos la escuela está empeñada en usar una ciencia exacta para medir el aprendizaje. Y me ocurrió que la nota final de varios de mis alumnos era 12 o 14, cuando la nota máxima sólo puede ser 10.


¿Por qué ocurrió esto? Es muy sencillo, creo. El aprendizaje 2.0 no tiene techo. Cuando como docente limito al alumno al libro, lo máximo que puede aprender es lo que está en el libro. Cuando el único conocimiento apropiable es el del docente, éste es el techo. Cuando formulo preguntas que tienen una respuesta acertada, limito la posibilidad de que se formulen nuevas preguntas. Si abrimos el juego, si a los alumnos les dejamos canales abiertos para que las conexiones fluyan, el aprendizaje también fluye. Se expande. No hay techo.


¿Cómo evaluamos sin techo? Si el enfoque es 2.0, no le podemos poner límite al aprendizaje posible, ni al deseable; ¿lo comprimiremos en una escala del 1 al 10? Y si lo hiciéramos, ¿qué representaría ese número? ¿Es posible evaluar el aprendizaje expandido? ¿Se puede evaluar sin medir? ¿Es posible medir lo inmedible?


Creo que este será mi mayor desafío durante el año escolar que está por comenzar. Espero que el desafío, tal como los anteriores, se convierta en una experiencia de aprendizaje. La gran diferencia con respecto a otros años es que ya no se trata de un proyecto personal a contramano institucional. Por primera vez (para mí) habrá muchos en el mismo espacio físico formulándose esas y más preguntas.




Foto en Flickr. Not so far away.
Algunos artículos sobre evaluacíon en entornos 2.0.





martes, 28 de diciembre de 2010

Escritura líquida

Carolina Gruffat nos convocó con una agenda beta para formar un equipo 2.0 a raiz de la incorporación del 1 a 1 el año próximo en ORT. Nuestra primera reunión fue en una sala alrededor de una mesa; la segunda, en uno de los laboratorios de la escuela.

Los laboratorios no suelen ser espacios que estimulen mi creatividad. (Sí, ya sé que antes me quejaba porque no tenía acceso; ahora que lo tengo, no me gustan.) Monótonas mesas y sillas alineadas. El espacio físico, estático. Lo virtual, atrapado en una pantalla. Dos mundos que no se tocan.¿Quién puede inspirarse en semejante entorno?

Necesito, en general, modificar los ambientes que habito, adecuarlos a mi circulación; y si se trata de aulas, al ritmo de la clase. Siempre muevo algo. Con los laboratorios, me había dado por vencida. Pero sólo hasta el momento de esa segunda reunión.

Cristina leía un cuento, la pantalla nos mostraba imágenes de películas. Mayra, Santiago, Matías, Nora y yo escribíamos poesia policial en versos de no más de 140 caracteres.

La voz de Cristina leyendo, las palabras del autor mezclandose con nuestras palabras, la presencia de mis compañeros, las escenas de las películas, mi network en twitter, la música, mis pensamientos offtopic, las palabras de los actores, mis asociaciones y las asociaciones de los otros, el tipeo, la lectura furtiva de otros tweets.


Se desdibujaron para mí las prolijas hileras de mesas y computadoras. Lo virtual fue colándose en el espacio fisico hasta modificarlo. Una especie de eXtended Web o Web x.0 casera.


En pocos minutos creamos un riquísimo corpus. Los que enseñamos lengua , o los que nos conmovemos con las palabras y la sintaxis podemos imaginar las múltiples derivaciones que pueden surgir a partir de ese corpus express y colectivo. Eso fue lo que ocurrió cuando Matías Kremer leyó nuestra producción en voz alta. Descubrimos que las palabras estaban en sintonía; los múltiples estímulos habían otorgado cohesión a la escritura. Comentamos sobre el ritmo, las asociaciones, las palabras con más peso, los sentidos convocados a través de las palabras. Imaginamos el agregado de más estímulos: olfato y tacto.

Espero poder replicar la experiencia cuando el año que viene tenga una clase 1 a1, o cuando con los otros grupos me toque el turno mensual en el lab. Lograr con esta o cualquier otra actividad esa fusión entre lo físico y lo virtual, aunque sea una fusión casera. Lo virtual ocupando el espacio físico y viceversa.



Update (unas horas más tarde)
Caro se inspiró acá.

martes, 27 de octubre de 2009

Aprender estudiando

A esta altura de mi vida, nadie me dice, no dejes de estudiar. Pero en mi vejez quiero trabajar desde mi casa o desde cualquier lugar donde quiera estar. No tengo planeado mojarme bajo la lluvia o quedarme pegada en el pavimento porteño en pleno verano cuando vaya a dar clases particulares. Ocurre que sé que mi jubilación no va a ser muy buena. De los 33 años que trabajo como docente, muchos fueron fuera del sistema. Soy Era Soy antiinstitucional. Me dije, algo tengo que estudiar. Y así fue como me inscribí en un curso.

El curso

La UTN tiene varias propuestas interesantes. Con modalidades prácticas de cursada. Los cursos están divididos en módulos que se pueden cursar de forma independiente. La mayoría de los módulos duran cuatro semanas. (Aunque llevo 50 años de aprendizaje sostenido, no me puedo imaginar sostener 9 meses de estudio).

Me inscribí en el módulo Capacitación de Tutores para el Entorno Virtual, parte del curso: Experto Universitario en Implementación de Proyectos de e-Learning. Comenzamos la semana pasada.


Mis compañeros no conforman es un grupo muy grande pero sí bastante heterogéneo, algunos con mucha experiencia en diversos tipos de tutorías, otros sin experiencia. Ninguno parece venir del 2.0, lo cual es para mí muy enriquecedor. Es la oportunidad de escuchar otras voces.

En esta primera semana leímos un documento, y discutimos en el foro acerca de las funciones del tutor y otras generalidades. El foro de la plataforma que usamos es plano, no se pueden anidar las respuestas y la conversación termina siendo demasiado lineal. Pero como como una conversación asincrónica nunca es lineal, resulta bastante difícil de seguir.

Interesante fue que al segundo día nos sacaran de ese encierro para escribir en un wiki. (Sí, soy algo fóbica a los LMS, y el que usamos me alimenta bastante esa fobia.) Y tuve allí la experiencia más interesante hasta ahora. Después de tantas páginas editadas -con colegas y con alumnos, por primera vez me encontré editando con pares que no tenían mucha experiencia en ediciones colaborativas. Me costó mucho correrme de mi rol de docente. Creo que no lo logré: mis mensajes son muchos más que mis ediciones.

Las dificultades que aparecieron fueron muy parecidas a las que tienen mis alumnos.
  • Escribir un mensaje y nunca responder a la respuesta.
  • Copiar y pegar sin citar la fuente.
  • Usar imágenes sacadas del search de google.
  • Pedir permiso para corregir una falta de ortografía o un error de tipeo.
  • Escribir el nombre debajo del párrafo que se editó.
  • Escribir los nombres de todos los que editaron esa página.
  • Usar diferentes tipografías. (Cuando nos liberaremos de tu tiranía, oh Word!)
  • Escribir con faltas de ortografía.

Pero, fue maravilloso ver como todos
  • entendimos que era un trabajo colaborativo
  • respetamos a los demás
  • nos esforzamos por lograr un buen resultado
  • no nos trabamos con el uso de la herramienta
  • usamos todos los canales que nos facilita un wiki
  • contribuímos

Y además, el tutor, Eduardo Coquet, intervino sólo al final o en casos muy puntuales que requerían una intervención. Y facilitó la actividad desde el foro de la plataforma.



Creo que el e-learning tiene que nutrirse de la red social, no mediante el simple uso de las herramientas sino apropiándose de las posibilidades que nos abren y disfrutar de esas horas de jardinería en, por ejemplo, una wiki colectiva. 


Photo Credits: 4th of July Parade, N.Y.,1911
                      Community Garden Tour

viernes, 3 de octubre de 2008

Allí donde están



Hace muchísimo tiempo que no abro word.
Me molesta un poco cuando alguien me envía un archivo.
Recuerdo que en IE había algo que se llamaba favoritos.
También hace mucho que no compro cds. Tampoco bajo música.
No almaceno.
Delicious. Google docs. Wikipaces. Blipfm. Wordpress. Blogger. Flickr. Picassa. You tube.
Almacenan ellos.
Hace dos años me hacía sentir insegura. Hoy me hace sentir libre.
Para qué almacenar lo que está disponible. Allí. Acá.




Con el curso del campamento trabajamos en una Moodle. Me provoca algunos sentimientos encontrados. Está tan armada para dar clases que sólo le falta el pizarrón. Creo que logramos burlar su invitación a las formalidades institucionales. Me gustaría poder contar lo que ocurre ahí adentro. No es que sea un secreto. No es por eso que no lo puedo contar. Son procesos, experiencias. La experiencia del que descubre en el foro, descubrir haciendo. La experiencia del que lee lo que el otro descubre. Y el asombro. Siempre me asombra que esos a los que antes (en el sigloXX) llamábamos alumnos traspasen los límites propuestos por los que antes éramos profesores. Es difícil contarlo.

Sus dudas, sus angustias, sus descubrimientos, sus logros. Están. En crudo. En tiempo real. Disponibles. Armo y desarmo mi rompecabezas. Entro, ordeno y desordeno. Dejo algunas huellas. Almaceno en mi cerebro sólo lo que todavía no puedo construir. Lo construido está ahí.

Foto Blue on Blue by beyond the pale

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martes, 25 de marzo de 2008

Alumnos o Exploradores

ó Aprobar o Aprender
ó De la Dependencia a la Autonomía

Este año todos mis alumnos van a escribir sus writings en una wiki. Estuve bastante ocupada organizando las páginas, diseñando templates, escribiendo rúbricas. Sigo sin tener acceso a computadoras en la escuela, esto complica lo que podría ser simple.

Mis alumnos nunca editaron una wiki, es más: no sabían qué era una wiki. Tienen una leve idea de lo que es wikipedia. En realidad lo que saben es que es una enciclopedia en la que pueden encontrar todo; pero cómo se construye, nunca se lo preguntaron.

Hablar sobre una wiki con el sólo apoyo visual de mis gestos y el pizarrón (ese con tizas) es bastante complicado e insuficiente. Los emails solían hasta ahora apoyar estas tareas. Este año gmail decidió que mis emails a mis alumnos eran spam y los bloqueaba. Tuve que abrir grupos. Claro, esto implicó más explicaciones, ya que tampoco sabían qué era un google group. A pesar de las páginas wiki para cada grupo y de los google groups y de los tutoriales (qué palabra fea!), tuve también que responder a consultas individuales via email (todavía no logré que usen el google group para esto). Esto implica tiempo y desgaste.

Dos preguntas surgen de esta situación:



¿Por qué tengo que enseñar yo, que soy profesora de inglés, qué es y cómo editar una wiki? No necesito enseñar a mis alumnos cómo editar un documento de MS Office; saben cómo hacerlo, lo aprenden en la escuela. ¿Por qué? No puedo cambiar esto.
¿Por qué nuestros alumnos necesitan asistencia permanente? ¿Los acostumbramos desde el primario? Subrayen, escriban con color. ¿Continuamos alimentando su dependencia en el secundario? Creo que sí. Les decimos qué, cómo y dónde, después chequeamos "el recuerdo" de contenidos previsibles que van a ser olvidados a los cinco minutos de finalizar la evaluación. Nuestros alumnos aprenden a aprobar la materia, y para lograrlo hay que seguir las instrucciones del docente. Esto sí me compete, de esto sí soy responsable. Modificar el "¿qué tengo que hacer para aprobar?" lleva tiempo, pero también sé que es posible. No creo que la tecnología sea imprescindible para lograrlo, mucho menos que lo logre por sí misma. Sin embargo, la tecnología puede colaborar.

En algún momento les diré a mis wiki-alumnos que su página personal es efectivamente personal y que pueden editarla como quieran. ¿Tomarán decisiones autónomas? ¿O seguirán esperando instrucciones precisas? ¿Cuando llegará el momento de decirles eso? Tengo planeados otros trabajos en los que tendrán que explorar sin asistencia permanente. ¿Pasaré horas escribiendo en las discussion pages y en los google groups o respondiendo emails personales? ¿Usarán la wiki sólo como la herramienta para editar y entregar "la tarea"? ¿O la usarán como una herramienta para organizar su aprendizaje?

Preguntas. Preguntas. Preguntas. Tengo que tener paciencia. No atropellarlos. No empujarlos. Darles tiempo para descubrir.



Foto: Uploaded on November 5, 2006 by jprdgz




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lunes, 25 de febrero de 2008

Paredes Invisibles

Por segunda vez participé (de un modo demasiado descontinuo) en las Sesiones de OpenPD -Desarrollo Profesional Abierto, Libre?- que organizan Darren Draper y Robin Ellis.

La metodología del curso se basa en el aprendizaje de las herramientas de software social a traves de la experiencia. Se aprende a editar un wiki, editándola ya. Se aprende a coeditar un google doc, trabajando ya en un pequeño proyecto. Más aún, los que recién comienzan a aprender sobre software social lo hacen dentro de una Comunidad Global.

Les cuento sobre la modalidad del curso. Darren trabaja con un grupo de docentes que siguen las sesiones de modo presencial, ese es su trabajo (Technology Curriculum Specialist for Jordan School District). Lo innovador es que estas sesiones están abiertas a cualquiera que desee participar, sin necesidad de registrarse (sólo hay que hacerlo en la wiki para poder editarla). Una wiki, Ustream, Skype y un chat-room sirven como soporte tecnológico para derrumbar los límites físicos. Sin embargo, estos soportes serían poco útiles sin la actitud de apertura de los coordinadores y los participantes.

Darren y Robin trabajan mucho, no sólo planeando la sesión sino organizándola en el mismo momento que ocurre. Imaginen que nunca saben exactamente quienes ni cuantos van a asistir (bueno, esto en realidad ocurre en cualquier clase presencial con adultos). Los participantes online llegan y se van en cualquier momento. Podría ser un caos y no lo es. Tanto la minuciosa planificación como la aptitud para resolver contingencias favorecen la creación de un contexto en el cual es posible aprender.

Una de las dificultades es que los participantes tienen diferente nivel de dominio de herramientas. Esta dificultad podría transformarse en una ventaja si los que tienen más experiencia facilitaran el aprendizaje de los que recién empiezan. Tal vez un follow-up asincrónico sería una solución.

Creo que después de esta segunda serie, podemos hablar de un modelo. Un modelo que funciona. Y que con más experiencias y aportes podría perfeccionarse.


Puede no ser la panacea para la inclusión. Diferencias horarias y limitaciones lingüísticas son inexorables factores de exclusión; como también lo es la dificultad para acceder a una conexión de banda ancha en muchos lugares de este expulsivo planeta. No obstante, es -sin dudas- un paso adelante hacia la construcción de un entorno en el que el acceso al conocimiento sea más abierto.

Sería interesante y beneficioso adoptar este modelo, probarlo y adaptarlo a contexos de habla hispana. Tal vez así llegaría a constituirse en un movimiento.



(So, Darren and Ellis, this is my take. Sorry, but this would have been meaningless in English. I know Spanish is not a barrier for you, Darren.)



foto: by KLHint



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jueves, 23 de agosto de 2007

Celebrando


Celebration of Light
Originally uploaded by kslavin
(Voy a escribir en español lo que estuve pensando en inglés.)

Hoy tuve con un grupo de alumnos teens una clase bloggeando. Podría decir que fue la clase soñada que ni siquiera había soñado.

Cuento. Fue en el instituto para el cual trabajo donde tengo acceso a tres computadoras que siempre me parecieron insuficientes, hoy las exprimí. Tenía planeada una clase normal, comenzar una unidad nueva del libro que planteaba un tema que iba a resultar, seguramente, interesante para discutir (y después bloggear). Me habitaban esos pensamientos que me comienzan a rondar con los primeros signos primaverales: la segunda parte del año se pasa rápido, tengo que cumplir con el programa, vienen los exámenes, si me atraso y aparece un imprevisto después tengo que planificar usando el cálculo matemático... (Aclaro que también tengo otros pensamientos primaverales). Decidí instalarme en el aula de las computadoras para que algunos alumnos que todavía no se habían registrado en el blog lo hicieran y después continuar con lo planeado. A los cinco minutos de haber empezado tuve que admitir que iba a ser muy difícil sacarlos del teclado. Los que no se habían registrado lo hicieron y además bloggearon y todos escribieron comentarios y leyeron posts de un grupo de alumnos de inglés como segunda lengua de Australia, y comentaron allí también. Y yo me olvidé del libro y del programa y de los exámenes. A las siete y cuarto tuve que insistir para que se fueran (yo tenía otra clase).

Pensaba, después, en todo lo que escribieron sin sentir que hacían un "writing", y en todo lo que leyeron, que era real, escrito para ser leído con la intención de comunicar algo. Pensaba, también, si tuviera acceso a internet en la escuela, y -ya que sueño, si tuviera un par, aunque sea de un par, (o más, total estoy soñando) de computadoras en mis aulas. If only.

Si saben algo de inglés vayan a leerlos. Dejen su comment allí (en inglés; si no es así, los rechazo)



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